Yogui minimalismo: el arte de eliminar lo esencial

💠 Comunitatea Abheda

Dacă spiritualitatea, bunătatea și transformarea fac parte din căutarea ta, te invităm în comunitatea noastră.

📲 Telegram t.me/yogaromania
📲 WhatsApp Comunitatea WhatsApp

Sí, es el instrumento de la libertad

El minimalismo se presenta hoy principalmente como un estilo de vida:

Menos cosas, una casa más sencilla, un armario más pequeño, menos compras.

Todo esto puede ser útil.

Pero, visto desde la perspectiva del yoga, el minimalismo puede convertirse en algo mucho más profundo:

el arte de eliminar el excedente que consume nuestra energía,

fragmenta nuestra atención

y nos impide percibir lo esencial.

El objetivo no es tener lo menos posible.

El objetivo es volverse más libre.

Un hombre puede tener muy pocos objetos

y sin embargo estar dominados por deseos, miedos, apegos, ambiciones y resentimiento.

Otro puede manejar muchas cosas sin estar poseído por ellas internamente.

Por eso el verdadero problema no es:

“¿Cuántas cosas tengo?”

Esto:

“¿De cuántos de ellos depende mi estado interior?”


El minimalismo exterior es solo el comienzo

Una sala llena de gente puede exigir atención constantemente.

Cada objeto debe:

guardado,

limpiado,

se mantuvo,

mutado,

protegido,

reparado,

reemplazado.

Por eso la acumulación de material produce inevitablemente

y una cierta carga mental.

Pero podemos ordenar toda la casa

Y ten en cuenta un enorme depósito de cosas inútiles:

preocupaciones,

Perdona,

conflicto,

Información,

Comparaciones,

proyectos sin importancia,

Deseos infinitos.

El minimalismo yóguico empieza con cosas, pero no se detiene en las cosas.

Continúa con:

el minimalismo de los deseos,
el minimalismo de la información,
el minimalismo de las preocupaciones,
el minimalismo de
las reacciones y, finalmente, el minimalismo de las identificaciones.


APARIGRAHA – la libertad de no acumular

Uno de los cinco yamas en el Yoga de Patañjali es el aparigraha.

El término puede traducirse como:

no acumulación, no posesividad, ausencia de codicia para tomar y conservar.

Probablemente sea el concepto yóguico el que más se acerca a lo que hoy llamamos minimalismo.

Pero la aparición continúa.

No necesariamente dice:

“No tenía cosas.”

Dice:

“No te ates a ellos.”

Patañjali afirma:

aparigrahasthairye janmakathaṃtāsaṃbodhaḥ

“Cuando la aparigraha esté firmemente establecida,

Surge un conocimiento profundo

de la forma en que ocurren las existencias [nacimientos].’

Yoga Sūtra II.39. (Biblioteca de Sabiduría)

Es notable que Patañjali no lo describa aquí

solo una ventaja económica o psicológica de no acumulación.

Él le atribuye una consecuencia del conocimiento.

¿Por qué?

Porque la acumulación no es solo material.

Cada apego mantiene una dirección mental.

“Este es mi hogar.”

“Este es mi puesto.”

“Esta es mi reputación.”

“Este es mi objetivo.”

“Esta es mi persona.”

“Esta es mi historia.”

Alrededor de estas posesiones se construye una parte de la identidad del yo.

Cuantos más hilos hay, más atrapada está la conciencia en la red del exterior.

El Aparigraha comienza a cortar estos hilos.


Tener sin ser poseído (no sin poseer)

El minimalismo yóguico no afirma que los objetos sean malvados.

El problema es la adicción.

Un teléfono puede ser una gran herramienta.

Pero podemos acabar sin poder pasar veinte minutos sin comprobarlo.

Una casa puede ser hermosa y útil.

Pero podemos acabar definiéndonos por ello.

El dinero puede amplificar enormemente la capacidad de lograr cosas buenas.

Pero pueden convertirse en el centro de nuestra seguridad psicológica.

Así, podemos acabar en una situación paradójica:

Creemos que poseemos cosas,

Pero algunas cosas captan parte de nuestra atención.

La verdadera libertad no consiste en la imposibilidad de tener.

Consiste en la capacidad de:

Tener sin apego
y no tener sin sufrimiento innecesario.


VAIRĀGYA – el minimalismo del deseo

Aparigraha está estrechamente relacionado con otro concepto fundamental:

Vairāgya

Vairāgya suele traducirse como desapego o renuncia.

Pero no significa indiferencia.

No significa falta de amor.

No significa apatía.

Patañjali lo define de la siguiente manera:

dṛṣṭānuśravikaviṣayavitṛṣṇasya vaśīkārasaṃjñā vairāgyam

es decir, el estado de dominio interior

de aquel que ya no tiene sed de los objetos de placer

Percibida o oída hablar.

Yoga Sūtra I.15. (Biblioteca de Sabiduría)

La palabra importante aquí es vitṛṣṇa:

la ausencia de “sed”.

Cada apego mantiene una dirección mental.

El problema no es la experiencia.

El problema es la sed compulsiva de experiencia.

El hombre puede admirar la belleza sin querer poseerla.

Puede saborear buena comida sin volverse adicto.

Puede amar sin convertir el amor en posesión.

Puede tener éxito sin convertirse en esclavo del éxito.

Esta es una forma mucho más profunda de minimalismo.

Ya no reducimos el número de objetos.

Reducimos la cantidad de cosas que creemos que necesitamos para ser felices.


El deseo produce una vida permanentemente incompleta

Existe un mecanismo muy simple de la mente:

“Estaré bien cuando…”

… Voy a por eso.

… Tendré más dinero.

… Tendré otra casa.

… Acabaré en una posición determinada.

… Tendré a la pareja que quiero.

… Recibiré el reconocimiento que quiero.

Tras cumplir la condición, aparece otra.

Y luego otro.

Así, el hombre puede vivir durante décadas en un sutil estado de posponer la felicidad.

El minimalismo yóguico produce una inversión radical:

en vez de preguntar constantemente

“¿Qué más necesito?”

Empezamos a preguntar

“¿Qué puedo descubrir si dejo de creer que me estoy perdiendo algo constantemente?”


SAṂTOṢA – el descubrimiento de “es suficiente”

Aquí aparece otra virtud fundamental del ióguico:

Saṃtoṣa – Satisfacción profunda

Patañjali afirma:

Saṃtoṣād anuttamaḥ sukhalābhaḥ

“De la satisfacción se obtiene una felicidad insuperable.”

Yoga Sūtra II.42. (Biblioteca de la Sabiduría)

Saṃtoṣa no significa mediocridad.

No significa:

“Ya no intento evolucionar.”

Podemos aspirar enormemente y aun así estar satisfechos por dentro.

Podemos construir.

Podemos crear.

Podemos transformar el mundo.

Podemos perseguir la excelencia.

Pero sin la sensación permanente:

“No puedo estar bien hasta que el exterior cambie.”

Esta diferencia es enorme.

Uno es:

aspiración.

Otra es:

insatisfacción compulsiva.

La primera puede conducir a la evolución.

La segunda nos mantiene cautivos.


“Basta” es una palabra revolucionaria

Gran parte de la economía moderna funciona según el mensaje:

“Aún no tienes suficiente.”

No eres lo suficientemente guapa.

Tu móvil no es lo suficientemente nuevo.

Tu casa no es lo suficientemente grande.

Tus vacaciones no son lo suficientemente espectaculares.

Tu vida no es lo suficientemente interesante.

Tienes que comprar otra cosa.

Tienes que convertirte en otra cosa.

Aún tienes que mostrar algo a los demás.

Saṃtoṣa introduce una palabra muy peligrosa para esta lógica:

BASTA

El hombre que sabe cuándo es suficiente se vuelve muy difícil de manipular por el deseo.

Este es uno de los grandes poderes del minimalismo.

Drama luciférico:

Cuanto más nos esfuerzamos,

Buscando la realización en lo externo

Cuantos más catalizadores necesitemos para la satisfacción

para el mismo nivel de satisfacción.


PRATYĀHĀRA – el minimalismo de los estímulos

Otra dimensión del minimalismo yóguico aparece a través de la pratyāhāra.

Patañjali define el pratyāhāra retirando los sentidos de su contacto habitual con los objetos, de modo que siguen, en cierto sentido, la naturaleza de la mente:

Svaviṣayāsaṃprayoge cittasvarūpānukāra ivendriyāṇāṃ pratyāhāraḥ

Yoga Sūtra II.54. (Biblioteca de Sabiduría)

En el mundo contemporáneo estamos sometidos a una enorme cantidad de estímulos.

Teléfono.

Facebook.

TikTok.

YouTube.

Noticias.

Publicidad.

Mensajes.

Música.

Vídeos.

Notificaciones.

Imágenes.

Comentarios.

Todos compiten por el mismo recurso:

Nuestra atención.

Por eso el minimalismo informativo puede convertirse en una forma preparatoria muy eficaz para el pratyāhāra.

No necesitamos verlo todo.

No hace falta leerlo todo.

No hace falta responder a todo.

No necesitamos saber todo el tiempo lo que pasa en todas partes.

A veces la libertad comienza con un gesto muy simple:

Ya no presto atención a cosas que no merecen mi atención.


La atención es energía

En el yoga, la atención no es algo sin importancia.

Donde la atención va repetidamente, ahí es donde también se entrena la energía del ser.

Por eso la dispersión continua es cara.

Cien preocupaciones significan cien hilos a través de los cuales se dispersa nuestra energía.

El minimalismo yóguico intenta reducir esta fragmentación.

Menos direcciones.

Pero la seguí profundamente.

Menos preocupaciones.

Pero importante.

Menos prácticas hechas superficialmente.

Pero las prácticas esenciales se llevan a cabo constantemente.

Esto puede transformar radicalmente la efectividad de un sādhana.


El minimalismo de la práctica espiritual

Y la práctica espiritual puede ser ocupada.

Podemos recopilar:

iniciaciones,

Mantra,

técnicas,

libros,

Cursos,

métodos,

rituales,

profesores,

filosofías.

Existe el riesgo de que el hombre se convierta en un coleccionista de espiritualidad.

Sabe algo sobre cien técnicas, pero no practica ninguna a fondo.

La acumulación espiritual también puede convertirse en una forma de parigraha.

A veces la evolución se acelera cuando el hombre identifica:

Sus prácticas principales

y los realiza lo suficientemente profundamente.

Una sola técnica realizada con perseverancia puede valer más de veinte conocimientos intelectuales.

El minimalismo espiritual no dice:

“Solo hay una buena técnica.”

Dice:

“No confundas el número de métodos conocidos con la profundidad de la transformación.”


Minimalismo interior

Pero podemos ir aún más lejos.

Hay cosas que no guardamos en los armarios.

Los mantenemos en nuestra identidad.

“Soy el hombre a quien esto se le hizo.”

“Estoy en este puesto.”

“Yo soy esta reputación.”

“Yo soy este éxito.”

“Yo soy este fracaso.”

“Yo soy esta historia.”

Estas también son formas de acumulación.

Acumulamos identidades.

Acumulamos historias sobre nosotros mismos.

Acumulamos el pasado.

Y luego intentamos proteger todo el edificio.

Desde una perspectiva espiritual, el minimalismo puede convertirse gradualmente en la cuestión:

“¿Cuántas de las cosas que llamo ‘yo’ son realmente yo?”

Aquí el minimalismo deja de ser un método para organizar el hogar.

Se convierte en un método de autoconocimiento.


No eliminamos el mundo, eliminamos la confusión

El yoga auténtico no tiene por qué conducir al odio hacia el mundo.

La belleza no debe ser rechazada.

La prosperidad no debe demonizarse.

El consuelo no es un pecado.

El arte, la tecnología, los hogares, los objetos hermosos y los logros humanos pueden tener perfectamente su lugar en una vida espiritual.

El problema comienza cuando confundimos estas cosas con la fuente última de plenitud.

El minimalismo yóguico no dice:

“El mundo no vale nada.”

Esto:

“No le pidas al mundo que te dé lo que solo el descubrimiento de tu naturaleza profunda puede ofrecerte.”


La trampa del ascetismo egoísta

También existe una falsa forma de minimalismo.

“Solo tengo tres camisetas.”

“Duermo en el suelo.”

“No uso eso.”

“Soy menos materialista que los demás.”

Entonces el minimalismo se convierte en otro adorno del ego.

Eliminamos los objetos, pero conservamos el orgullo.

Renunciamos a la comodidad, pero acumulamos superioridad.

Desde una perspectiva yóguica, esto no es una gran victoria.

No hay un mérito espiritual automático en la incomodidad.

Una cama cómoda no necesariamente impide la iluminación.

Y un suelo duro no lo garantiza.

El criterio real es:

¿Qué tan libre soy?


Un ejercicio de minimalismo yóguico

Podemos analizar periódicamente cada área de la vida y hacernos algunas preguntas.

Sobre los objetos

¿Realmente me resulta útil?

¿Lo uso?

¿Simplifica mi vida o la complica?

¿Lo guardo por necesidad o por apego?

Sobre la información

¿Necesito saber esto?

¿Esta información aumenta mi discernimiento o simplemente ocupa mi mente?

Sobre actividades

¿Esta actividad sirve para algo importante?

¿O solo continúa por inercia?

Sobre las relaciones

¿Es genuina esta relación?

¿Hay amor, verdad, responsabilidad o significado en ello?

Sobre pensamientos

¿Es necesario que siga pensando esto?

Sobre los deseos

¿Es esto una aspiración genuina?

¿O simplemente otra forma de ansiedad?

Sobre la identidad

¿Qué intento proteger cuando digo:

¿”Yo”?


El minimalismo no es pequeño. Significa esencial.

Una vida minimalista puede incluso ser muy próspera.

Rico en amor.

Rico en conocimiento.

Rico en experiencias.

Rico en creatividad.

Rico en relaciones auténticas.

Rico en práctica espiritual.

Lo que desaparece es el lastre.

No eliminamos la riqueza.

Eliminamos el ruido que nos impide percibir la verdadera riqueza.


De la simplificación a la libertad

Podemos ver el minimalismo yóguico como una secuencia:

Menos objetos inútiles
→ menos preocupaciones
innecesarias→ menos deseos
compulsivos→ menos dispersión
→ más energía disponible
→ más atención
→ más presencia
→ más libertad.

A estas alturas, el minimalismo ya no es un estilo de diseño.

Se convierte en una tecnología interna.


Minimalismo definitivo

Por último, existe una forma extrema y muy profunda de minimalismo espiritual.

Al principio preguntamos:

“¿Qué objetos no necesito?”

Más adelante:

“¿Qué deseos no necesito?”

Entonces:

“¿Qué pensamientos no necesito?”

Y quizá, algún día:

“¿Qué identificaciones no necesito para existir?”

Entonces puede hacerse evidente que la naturaleza profunda del ser no debe construirse por acumulación.

No necesitamos añadir nada al Yo para que el Yo esté completo.

Desde la perspectiva no dual, lo que buscamos no se produce por acumulación.

Ya está presente, pero está cubierta.

Por eso el camino espiritual también contiene un proceso de simplificación.

No necesariamente construimos la Realidad.

Eliminamos lo que nos impide reconocerlo.

Desde esta perspectiva, el minimalismo último no es:

“Tener lo menos posible”.

Esto:

dejar de depender de lo que no soy.

Usar las cosas sin que ellos me utilicen.

Para disfrutar sin encariñarme.

Amar sin poseer.

Actuar sin perderse en la acción.

Vivir en el mundo sin que el mundo ocupe toda mi conciencia.

Y, más allá de las acumulaciones de vida y mente, que lo que siempre ha estado presente siga siendo cada vez más evidente:

La propia conciencia.

Creo que aquí es donde aparece la idea más fuerte para la perspectiva Abheda: “el minimalismo definitivo no es tener lo menos posible, sino dejar de depender de lo que yo no soy.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio